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Entrevista con Amalia Caputo sobre la exposición Headspace y su obra

Hace pocos días, concretamente el 16 de junio, la galería de arte contemporáneo y estudio de producción, La Plataforma inauguró la exposición «Headspace«,  que muestra las obras de las artistas Amalia Caputo, Janice Sloane, Eugenia Vargas Pereira y Michelle Weinberg. La exposición, curada por Amalia Caputo, propone tejer a través de la obra de estas cuatro artistas, hilos y enredos conceptuales que develan distintas facetas del proceso mental en el que vivimos en época de post pandemia, crisis ambiental y desasosiego generalizado, producido por los conflictos mundiales en un amplio sentido, desde la pregunta: ¿cómo vemos, sentimos y pensamos el mundo las mujeres?

Hemos entrevistado a la artífice de la exposición, Amalia Caputo, para poder desgranar todo el mundo que nos enseñan estas artistas y los rasgos y texturas que nos transmite esta magnífica exposición.

Foto: Oriol Tarridas

  • Hace dos años había sido programada la exposición “Headspace” en la Galería La Plataforma, pero quedó suspendida a causa de la pandemia. En dos años, el mundo en el que vivimos ha cambiado mucho. ¿Qué veremos de diferente en esta exposición respecto a la que estaba programada hace dos años?

Headspace estuvo inicialmente prevista en el calendario de La Plataforma para marzo de 2020, como una propuesta que pretendía mostrar la obra reciente de las cuatro artistas que conformamos la expo: Janice Sloane, Eugenia Vargas Pereira, Michelle Weinberg  y yo, todas mujeres en etapa de “Mid-career” en nuestra obra. La muestra tuvo como premisa pensar acerca del proceso que activa la creación artística dentro del espacio mental, entendido éste como un laboratorio de experimentos, de entrecruces de pensamientos, revelaciones e ideas, agitaciones.

Con el advenimiento del Covid-19 Headspace se pospuso y con el paso del tiempo —dos años y poco— nuevos hilos de pensamiento se fueron construyendo, y con ellos, el entendimiento de una nueva realidad, a la que debíamos cuidar y preservar ante lo desconocido, ante aquel híper-objeto (Timothy Morton) del mal (un virus proveniente de la naturaleza) que nos acechaba y se traducía en una pandemia mundial. La introspección, la reflexión ante el cambio de paradigma —antes y después de la pandemia— y la soledad, hicieron mella en una gran porción de la población mundial. Sin embargo, como artistas, de alguna forma aprovechamos ese nuevo espacio mental volcándolo en la obra y en nuestro entendimiento del mundo y la mente (cómo vemos el mundo). Así, casi todo el conjunto de obras que inicialmente habían sido seleccionadas para el 2020, fueron cambiadas por otras  realizadas durante la pandemia, a excepción del conjunto de retratos de Eugenia Vargas Pereira, que permaneció intocable.  En cambio, tanto las piezas de Sloane como de Weinberg y las mías giran más bien en una mirada interior, que trata temas en torno al ser, a la mirada del ser humano sobre si mismo y su entorno, tanto natural como cultural.

 

Foto: Oriol Tarridas

 

  • En esta exposición podremos ver obras de cuatro artistas, Amalia Caputo, Janice Sloane, Eugenia Vargas Pereira y Michelle Weinberg, ¿cual es la propuesta que planteáis?

 

Headspace nace de la necesidad de pensar otros escenarios posibles, que no se corresponden con la realidad del mundo que hoy conocemos, basado fundamentalmente preceptos patriarcales, sino mas bien en uno idealizado, fantástico, irreal, elocuente y femenino. Inspirada por las ideas del filósofo y lingüista Guilles Fauconnier en torno al espacio mental, a los maridajes conceptuales que somos capaces de producir, así́ como en las complejidades ocultas de la mente y los usos del lenguaje (visual), sostenemos con fascinación que la mente humana es una maquina inventiva súper poderosa, que nos permite ser capaces de pensar y desarrollar ideas que nunca han existido antes, imaginarlas y crearlas. Esta muestra se centró en enfocarse precisamente en estos misteriosos y creativos aspectos de cómo opera nuestra mente.

Headspace propone tejer a través de la obra de estas cuatro artistas, hilos y enredos conceptuales que develan distintas facetas del proceso mental en el que vivimos en épocas de post pandemia, crisis ambiental y desasosiego generalizado, producido por los conflictos mundiales en un amplio sentido, desde la pregunta: ¿Cómo vemos, sentimos y pensamos el mundo las mujeres? Aceptando la premisa de que el mundo no fue en principio diseñado por y para nosotras, las obras aquí reunidas fueron producidas en un momento histórico único, pre, durante y post pandemia, y ponen sobre el tapete cuestiones en torno a lo femenino, lo humano y nuestra presencia en el planeta.

 

  • ¿Cómo curadora, cómo llegaste a la idea de elaborar una exposición conjunta con Janice Sloane, Eugenia Vargas Pereira y Michelle Weinberg ?

A la hora de elaborar o pensar en posibles curadurías, me interesa siempre en intentar mostrar el trabajo sobre todo de mujeres artistas –para aumentar las estadísticas y la visibilidad del arte hecho por mujeres—, por una parte, y por otra estudiar y seguir de cerca a artistas cuya obra me interesan por diversos motivos. En este caso particular, existe entre nosotras cuatro vínculos profesionales que datan de muchos años atrás y me parecía oportuno reunir y revisar nuestras obras más recientes con el fin de generar una conversación visual que pudiese abordar desde distintos ángulos nuestra cosmovisión particular a la hora de hacer nuestro trabajo como artistas. Somos artistas de mediana carrera, y todas vivimos en los Estados Unidos, con lo que se me hizo muy atractivo ofrecer en Barcelona estas cuatro propuestas y además porque cada una se aproxima al hecho femenino y contemporáneo desde un lugar distinto, sin embargo, utilizamos lenguajes comunes como la fotografía, el video, el dibujo y la instalación.

 

  • Vuestro trabajo en “Headspace” refleja una identidad femenina de distintas formas y texturas, ¿cual es el mensaje o mensajes que queréis transmitir?

 

No hay un único mensaje (que es lo que hemos tenido hasta ahora, podría decirse), es justamente la pluralidad de voces y miradas lo que interesa. Justamente, Headspace  trata de una exposición que reflexiona en cómo pensamos y construimos nuestro mundo individual, singular siendo mujeres, y es por ello por lo que hablo de lo que es la mirada intuitiva. Intento reunir vocablos y modos de ver y entender el mundo que parten de lo femenino, y justamente en oposición a la mirada patriarcal, entiéndase como el mundo que conocemos hoy, con todos los problemas que hoy tenemos, la crisis post pandémica, ambiental, conflictos mundiales etc., que literal y tristemente han sido generados por el género masculino mayoritariamente.

Por otra parte, el entendimiento del mundo desde la perspectiva de otros géneros ha sido históricamente minimizado, silenciado, invisibilizado. Hablo específicamente del predominio del hombre blanco, la colonización, el patriarcado y el capitalismo. Me interesa como artista y como curadora, poner sobre el tapete la concepción del universo creativo de las mujeres (artistas), y develar el cómo miramos y pensamos desde nuestra óptica que conlleva a re-pensar nuestra presencia en el planeta desde otra perspectiva, menos extractivista, agresiva e imponente, por un lugar de creación (maternar), hibridación (co-existir) y respeto por la vida, que creo, son intrínsecos de un pensamiento “femenino” podría decirse. ¿Cómo sería el mundo hoy si las mujeres hubiesen sido protagonistas y dirigentes de la historia? Y, ¿Cómo puede ser el mundo futuro entendido desde el prisma de múltiples géneros con igualdad de voces? Son preguntas que constantemente me hago, y sobre la que intento reflexionar a través de mi trabajo. Pienso que es urgente dar voces a otros constructos e imaginarios posibles, donde la ecuación que hasta hoy ha sido predominante de espacio a nuevas configuraciones.

 

  • Confiesas que tu obra es el resultado del análisis desde muchos ángulos, tanto de la fotografía como de la memoria, porque necesitas continuamente definirte a partir de ellas para construir y archivar esos vínculos que llevas con Venezuela. ¿Qué es Venezuela para ti?

 

Venezuela y el proceso social y político que ha vivido en los últimos 23 años es sin duda, muy largo, triste y complejo para ser explicado aquí con detenimiento, pero debo decir que, si bien no me fui por la situación política actual (ya que me había ido antes) lo cierto es que debido a ella no he podido volver. Es un país hermoso, pero en igual medida difícil, peligroso, duro y maltratador que ha venido sufriendo un deterioro progresivo en todas sus instancias sociales, económicas y políticas. Venezuela ha visto a 8 millones de habitantes salir a lo que ha sido históricamente el mayor éxodo que ha ocurrido hasta la fecha en el continente Americano. Venezuela ha vivido polarizada en dos bandos (el oficialista y la oposición) al mando de unos gobernantes ignorantes, ineptos y corruptos que navegan con la bandera de un socialismo sui generis que se inventaron y a los que les importa poco más que enriquecer sus arcas ad infinitum y expoliar el país y todas sus riquezas, que no son pocas.

El país en el que yo viví –con todos sus problemas, asimismo, no es definitivamente el que existe hoy día, y es justamente por ello, que continuamente trabajo con las ideas de pertenencia, identidad, lugar, memoria, y por ello también, me interesa utilizar a la fotografía como una herramienta discursiva que puede construir y contener las memoria y narrativas que queremos construir. A través de la fotografía puedo entender el mundo que me rodea y a distancia reconfigurar nociones que son importantes como el exilio, la identidad, y sobre todo la memoria subjetiva. Al final, el exiliado o inmigrante termina siendo de todas partes y de ninguna. A través de mi trabajo puedo re-pensar a Venezuela desde la emoción como desde la razón, porque para mi es raíz y dolor, nostalgia y pertenencia, en partes iguales.

 

  • Dices que la fotografía es un recurso que funciona actualmente no sólo como objeto de consumo sino como experiencia vital de reflexión acerca de cómo nos comunicamos. ¿Una imagen vale más que mil palabras?

 

No sabría decir si una imagen vale más de mil palabras, pero lo cierto es que hoy día el lenguaje de las imágenes es predominante. Todo pasa por la imagen: las redes sociales, el arte, las nuevas tecnologías, el universo visual se impone en tofos los ámbitos: el cultural, político, social, etc., ya que emplean imágenes para operar y definir quienes somos hoy día, y está claro que convivimos especialmente con la fotografía y el vídeo casi sin siquiera pensarlo. En mi opinión, lo importante es detenerse, rescatar y pensar lo que dicen las imágenes con las que convivimos, y ellas entre sí. Ante la sobresaturación de imágenes con las que nos enfrentamos cada día, debemos reflexionar acerca de cuáles son las que se quedan con nosotros, en nuestra memoria y porqué.

 

  • Dean Kissick, editor de Spike Art Magazine, en un artículo publicado enThe New York Times, recuerda que Henri Rousseau y sus contemporáneos Picasso, Gauguin o Seurat tuvieron un papel visionario a la hora de crear realidades artísticas inéditas. Esta transformación que estamos vivido en la última década no sólo con la fotografía, sino con el arte en general, con la irrupción de plataformas como Instagram, Spotify, y recientemente con la tecnología del metaverso, ¿Conseguiréis los artistas de hoy darle sentido a esa nueva dimensión de la realidad?

 

A través de la historia los artistas han sido los que han reflejado y dejado plasmadas las reflexiones y pensamientos propios de cada época, y no veo que en el futuro esto sea distinto. Una cosa es el arte y otra el mercado o sistema del arte. El sistema del arte va a navegar de acuerdo y junto a las plataformas que existan, y si el Metaverso o las redes sociales sirven para ese fin, lo usarán. Ahora, el arte, como tal, desde su epistemología, ha sido valorado como un barómetro del tiempo en el que está hecho y como agente que define, modifica o valida la realidad, y ha sido entendido como un campo de conocimiento, porque la sociedad (y los artistas) siempre operan crítica y subjetivamente a través de un medio, y con ello, ayudan a dar dimensión y a la realidad que vivimos.

 

Headspace se podrá visitar en La Plataforma hasta el 9 de septiembre de lunes a viernes de 10 h a 19 h (agosto cerrado)